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Embarazo

Cambios en el embarazo semana a semana: qué está pasando

Cambios en el embarazo semana a semana: qué está pasando

Una de las frases que más escucho en consulta es:

"No entiendo qué me está pasando."

Y tiene sentido.

Porque el embarazo es probablemente uno de los procesos más extraordinarios que vivirá tu cuerpo a lo largo de toda su vida. Sin embargo, muchas veces solo nos hablan de ecografías, analíticas, semanas de gestación o del tamaño que tiene el bebé comparado con una fruta.

Pero pocas veces nos explican algo igual de importante: qué está pasando dentro de ti.

Por qué estás tan cansada.

Por qué ahora lloras con facilidad.

Por qué de repente algunos olores te resultan insoportables.

Por qué te cuesta respirar.

Por qué aparece dolor lumbar.

Por qué el pubis empieza a molestar.

Por qué algunas noches parece imposible encontrar una postura cómoda para dormir.

Y cuando entendemos lo que ocurre, aparece algo muy valioso: la tranquilidad.

Porque la mayoría de los cambios del embarazo no aparecen porque tu cuerpo esté fallando. Aparecen porque tu cuerpo está adaptándose.

Semana a semana.

Día a día.

Cambio tras cambio.

Como fisioterapeuta especializada en embarazo y suelo pélvico, siempre digo lo mismo: el embarazo no es solo una barriga creciendo. Es una reorganización completa de tu cuerpo.

Cambian tus hormonas.

Cambia tu respiración.

Cambia tu postura.

Cambia tu circulación.

Cambia tu abdomen.

Cambia tu suelo pélvico.

Y cambia incluso la forma en la que te relacionas contigo misma.

Por eso quiero acompañarte en este recorrido para que entiendas qué está ocurriendo en cada etapa y por qué muchas de las sensaciones que experimentas tienen todo el sentido del mundo.

Semanas 1 a 4 de embarazo: cuando todo empieza y todavía no lo ves

Las primeras semanas son probablemente las más sorprendentes de todo el embarazo.

Porque mientras tú sigues con tu vida aparentemente normal, dentro de ti ya se está produciendo una auténtica revolución biológica.

Tras la fecundación, el embrión inicia su viaje hacia el útero para implantarse. El revestimiento uterino se prepara para recibirlo y tu organismo empieza a producir nuevas hormonas, especialmente la hormona hCG, responsable de que el test de embarazo se vuelva positivo.

Aunque todavía no exista barriga, tu cuerpo ya está reorganizando recursos, energía y nutrientes para sostener una nueva vida.

Muchas mujeres describen esta etapa con una frase muy curiosa:

"No sé qué me pasa, pero me noto diferente."

Y suele ser exactamente así.

Puede aparecer cansancio intenso, sueño constante, mayor sensibilidad emocional, pecho más sensible o una ligera hinchazón abdominal.

Mi consejo como mujer y como fisioterapeuta de suelo pélvico es sencillo: escucha esas señales. Tu cuerpo detecta el embarazo mucho antes de que tú puedas verlo.

Semanas 5 a 8 de embarazo: las hormonas toman el control

Si existe una etapa donde muchas mujeres sienten que han perdido el control sobre su propio cuerpo, suele ser esta.

La hCG aumenta rápidamente y aparecen muchos de los síntomas clásicos del primer trimestre.

La progesterona ayuda a mantener relajado el útero para proteger el embarazo, pero también enlentece el tránsito intestinal. Por eso aparecen gases, estreñimiento y digestiones más pesadas.

Los estrógenos aumentan la vascularización y participan en el crecimiento de múltiples tejidos.

Todo está trabajando a favor del embarazo, aunque a veces tú sientas exactamente lo contrario.

Las náuseas, los vómitos, el rechazo a determinados olores, el cansancio extremo o la sensación de agotamiento físico y mental son muy frecuentes durante estas semanas.

Y aquí quiero decirte algo importante.

No es el momento de exigirte perfección.

Es el momento de adaptarte.

Descansa cuando puedas.

Come lo que toleres.

Y recuerda que sobrevivir también cuenta.

Semanas 9 a 12 de embarazo: tu cuerpo acelera

Aunque por fuera todavía no siempre sea evidente, tu organismo está trabajando a una velocidad impresionante.

El corazón empieza a latir más rápido.

El volumen sanguíneo aumenta.

Necesitas más oxígeno.

Y tu metabolismo se acelera para sostener el crecimiento del bebé.

Muchas mujeres notan más calor de lo habitual, mareos al levantarse, sudoración o una sensación constante de agotamiento.

También es frecuente notar pequeños pinchazos en la zona baja del abdomen. En muchas ocasiones se deben al estiramiento de los ligamentos que sostienen el útero y forman parte de la adaptación normal del embarazo.

La ropa empieza a quedar más ajustada, las encías pueden volverse más sensibles y algunas mujeres notan un aumento del flujo vaginal.

Todo ello forma parte de una transformación que sigue avanzando en silencio.

Semanas 13 a 16 de embarazo: llega una etapa más amable

Para muchas mujeres este es uno de los momentos más agradables del embarazo.

Las náuseas suelen disminuir.

La energía empieza a regresar.

El apetito mejora.

Y emocionalmente suele aparecer una sensación de mayor estabilidad.

La placenta ya ha asumido gran parte del trabajo hormonal y eso suele traducirse en una sensación de mayor bienestar general.

Además, el útero continúa creciendo y empieza a hacerse visible una pequeña barriga.

Muchas mujeres sienten por primera vez ganas de volver a moverse, entrenar o recuperar actividad física.

Y es una excelente noticia.

Porque el movimiento durante el embarazo es una de las herramientas más importantes para cuidar la salud física y emocional.

Semanas 17 a 20 de embarazo: empiezas a sentir el embarazo de verdad

Aquí suele ocurrir algo muy especial.

Muchas mujeres sienten por primera vez los movimientos de su bebé.

Y de repente todo se vuelve más real.

Al mismo tiempo, el abdomen continúa creciendo y la postura empieza a modificarse de forma más evidente.

La pelvis comienza a adaptarse para soportar nuevas cargas y algunas mujeres notan molestias en la zona lumbar, sensación de tirantez o dolor en los ligamentos redondos.

La piel se estira, el hambre suele aumentar y emocionalmente muchas mujeres se sienten más conectadas con el embarazo.

Es una etapa ideal para empezar a prestar especial atención al trabajo de glúteos, movilidad de cadera, respiración y cuidado del suelo pélvico.

Semanas 21 a 24 de embarazo: el cuerpo gana protagonismo

A partir de aquí el crecimiento del bebé se hace mucho más evidente.

El centro de gravedad cambia progresivamente y algunas tareas cotidianas empiezan a requerir más esfuerzo.

Subir escaleras.

Permanecer mucho tiempo de pie.

Girar rápidamente.

Transportar peso.

Todo empieza a sentirse diferente.

Pueden aparecer piernas cansadas, sensación de pesadez, digestiones más lentas o molestias costales.

No porque tu cuerpo sea más débil.

Sino porque está realizando un esfuerzo enorme para adaptarse a una carga cada vez mayor.

Semanas 25 a 28 de embarazo: la biomecánica cambia

Muchas mujeres describen esta etapa como un antes y un después.

La barriga tiene más peso.

La pelvis adquiere mayor protagonismo.

El abdomen trabaja de manera diferente.

Y aparecen nuevas exigencias para todo el sistema musculoesquelético.

Es frecuente notar pubalgia, molestias pélvicas, sensación de inestabilidad, necesidad de orinar con más frecuencia o dificultades para girarse en la cama.

La respiración y la gestión de presiones empiezan a cobrar todavía más importancia.

Por eso esta suele ser una etapa clave para trabajar estabilidad, abdomen profundo y suelo pélvico.

Semanas 29 a 32 de embarazo: el cuerpo empieza a pedir más pausas

La energía ya no suele ser la misma que semanas atrás.

Dormir puede resultar más complicado.

Encontrar una postura cómoda se convierte en un desafío.

Y muchas mujeres sienten que el cansancio acumulado empieza a hacerse notar.

El útero continúa creciendo y empuja progresivamente el diafragma hacia arriba, modificando la respiración.

Por eso puede aparecer sensación de falta de aire incluso realizando actividades sencillas.

También son frecuentes las piernas pesadas, las manos hinchadas y las contracciones de Braxton Hicks.

Tu cuerpo no se está volviendo perezoso.

Simplemente está trabajando muchísimo.

Semanas 33 a 36 de embarazo: preparando el parto

En esta etapa el organismo empieza a mirar hacia el nacimiento.

El objetivo ya no es únicamente sostener el embarazo.

También es prepararse para el parto.

La pelvis necesita movilidad.

El suelo pélvico necesita capacidad de adaptación.

Los tejidos comienzan a prepararse para el gran día.

Muchas mujeres sienten más presión en la pelvis, más ganas de orinar y una sensación constante de peso hacia abajo.

También suele aparecer una mezcla curiosa de ilusión, cansancio, nervios y ganas de conocer por fin a su bebé.

Es un momento excelente para trabajar movilidad pélvica, respiración, masaje perineal y preparación específica para el parto.

Semanas 37 a 40+: los últimos ajustes

Y llegamos al final.

O quizá al principio de algo mucho más grande.

Durante estas semanas pueden parecer que los días no avanzan, pero dentro de tu cuerpo siguen ocurriendo muchísimas cosas.

El bebé puede descender.

Las presiones internas cambian.

Aparecen contracciones irregulares.

La pelvis sigue adaptándose.

Y emocionalmente todo se intensifica.

Hay ilusión.

Hay impaciencia.

Hay incertidumbre.

Hay emoción.

Y todo ello es completamente normal.

Tu cuerpo está afinando los últimos detalles antes del nacimiento.

Lo que cambia durante todo el embarazo

Cuando pensamos en embarazo solemos pensar en una barriga creciendo.

Pero la realidad es mucho más compleja.

Durante estos meses cambian tu respiración, tu postura, tu circulación, tu descanso, tu intestino, tu abdomen, tu suelo pélvico, tu energía y tu forma de percibir el mundo.

Por eso es tan importante acompañar estos cambios con información, movimiento, descanso y cuidado.

Porque entender lo que está pasando ya es una forma de cuidarte.

Tu cuerpo no está fallando. Tu cuerpo se adapta

Si hay una idea con la que me gustaría que terminaras este artículo es esta:

Tu cuerpo no está exagerando.

Tu cuerpo no se ha vuelto débil.

Tu cuerpo está haciendo uno de los procesos más complejos, inteligentes y poderosos que existen.

Y si a veces te sientes cansada, sensible, extraña o incluso perdida, tiene sentido.

Porque estás cambiando por dentro mientras sigues viviendo por fuera.

Te lo digo como fisioterapeuta de suelo pélvico.

Pero también te lo digo como mujer y como madre.

Tu cuerpo no falla.

Tu cuerpo se adapta.

Y merece ser acompañado, comprendido y cuidado en cada etapa del camino.

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