Embarazo
Molestias y cambios en el embarazo: guía definitiva
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Cuando una mujer se queda embarazada suele prepararse para muchas cosas.
Para las ecografías.
Para las analíticas.
Para elegir carrito.
Para preparar la habitación del bebé.
Lo que pocas veces nos cuentan es que el embarazo también supone una auténtica revolución dentro de nuestro cuerpo.
Y cuando empiezan a aparecer molestias, dudas o sensaciones nuevas, muchas mujeres se hacen exactamente la misma pregunta:
"¿Esto es normal?"
Lo veo cada semana en consulta.
Mujeres que llegan preocupadas porque les duele la espalda.
Porque sienten presión en la pelvis.
Porque les cuesta respirar.
Porque tienen pérdidas de orina.
Porque aparecen molestias que nadie les había explicado.
Y casi siempre ocurre lo mismo.
Lo que más tranquilidad aporta no es únicamente aliviar el síntoma.
Es entender qué está pasando.
Porque cuando entiendes tu cuerpo, dejas de vivir el embarazo desde el miedo y empiezas a acompañarlo de otra manera.
El embarazo no es solo una barriga creciendo
A veces simplificamos demasiado lo que ocurre durante estos nueve meses.
Pero el embarazo es mucho más que una barriga aumentando de tamaño.
Tu respiración cambia.
Tu postura cambia.
Tu pelvis cambia.
Tu abdomen cambia.
Tu suelo pélvico cambia.
Tus hormonas cambian.
Y tu forma de moverte también cambia.
Tu cuerpo está reorganizándose constantemente para adaptarse al crecimiento de tu bebé.
Por eso aparecen molestias.
Y aquí quiero que te quedes con una idea importante:
Sentir molestias no significa necesariamente que algo vaya mal.
Muchas veces significa que tu cuerpo se está adaptando.
La clave está en aprender a diferenciar qué forma parte de esa adaptación y cuándo merece la pena buscar ayuda profesional.
¿Por qué aparecen tantas molestias durante el embarazo?
Si tuviera que resumirlo de forma sencilla, diría que la mayoría de molestias aparecen por la combinación de tres grandes factores.
Los cambios hormonales
Hormonas como la relaxina ayudan a que los tejidos sean más flexibles para permitir el crecimiento del bebé y preparar el parto.
Son imprescindibles.
Pero también hacen que algunas articulaciones se vuelvan menos estables y necesiten más apoyo muscular.
Los cambios biomecánicos
El centro de gravedad cambia.
La pelvis se adapta.
Las costillas se abren.
El útero ocupa cada vez más espacio.
Y todo ello modifica la forma en la que caminas, te sientas, duermes o te mueves.
El control muscular
Este es probablemente el punto más importante y menos conocido.
Tu cuerpo necesita reorganizar cómo se sostiene.
Cuando abdomen profundo, diafragma, glúteos y suelo pélvico trabajan bien juntos, la adaptación suele ser mucho más cómoda.
Cuando no ocurre, otras estructuras empiezan a compensar.
Y ahí suelen aparecer muchas molestias.
Las molestias más frecuentes que vemos en consulta
Cada embarazo es diferente.
Pero existen algunas molestias que aparecen con muchísima frecuencia.
Dolor lumbar y ciática
Probablemente una de las consultas más habituales en nuestra clinica.
La espalda muchas veces empieza a trabajar más de la cuenta cuando el abdomen profundo, la pelvis o los glúteos no están sosteniendo correctamente los cambios del embarazo.
Dolor de pubis y ligamento redondo
Ese pinchazo al caminar, girarte en la cama o entrar en el coche que tantas mujeres describen.
Una molestia frecuente que suele relacionarse con la adaptación de la pelvis y el crecimiento del útero.
Dolor en costillas o sensación de falta de aire
Muchas mujeres sienten que ya no pueden respirar igual que antes.
Y tiene sentido.
El diafragma cambia su posición y la caja torácica necesita adaptarse continuamente al crecimiento del bebé.
Varices vulvares y sensación de congestión pélvica
Una molestia poco conocida, pero mucho más frecuente de lo que imaginamos.
Retención de líquidos y piernas pesadas
Especialmente durante el tercer trimestre.
Dolor de muñecas y túnel carpiano
Hormigueos, manos dormidas o pérdida de fuerza son síntomas muy habituales en esta etapa.
Calambres
Especialmente por la noche y en la musculatura de las piernas.
Dolor en las relaciones sexuales
Un tema del que se habla poco y que merece mucho más espacio y comprensión.
Sensación de peso vaginal
Una de las señales que nos puede estar indicando que el suelo pélvico necesita atención.
Pérdidas de orina
Frecuentes durante el embarazo.
Pero importantes de valorar.
Porque frecuentes no significa normales.
Diástasis abdominal
Una de las palabras que más miedo genera y, al mismo tiempo, una de las más mal explicadas.
No todo necesita fisioterapia: cuándo es importante el seguimiento médico
Existen situaciones que requieren principalmente seguimiento por parte de tu matrona o ginecólogo.
Entre ellas encontramos:
- Anemia.
- Diabetes gestacional.
- Hipertensión gestacional.
- Preeclampsia.
- Alteraciones tiroideas.
- Placenta previa.
- Hematomas durante el embarazo.
- Rotura de bolsa.
- Amenaza de parto prematuro.
- Infecciones urinarias o vaginales.
La buena noticia es que la mayoría cuentan con protocolos de seguimiento muy bien establecidos y un control adecuado permite acompañarlas con seguridad.
El objetivo no es aguantar
Hay una frase que escucho mucho:
"Pensaba que era normal y tenía que aguantar."
Y quizá este sea el mensaje más importante de toda esta guía.
No todo lo frecuente es normal.
No todo lo habitual debe resignarse.
Y no todo dolor forma parte obligatoriamente del embarazo.
Muchas molestias mejoran enormemente cuando entendemos qué las provoca y actuamos a tiempo.
Con fisioterapia de suelo pelvico.
Con ejercicio adecuado.
Con respiración.
Con movimiento.
Con acompañamiento.
La idea con la que me gustaría que te quedaras
Después de leer esta guía, no quiero que te quedes con una lista de patologías.
Quiero que te quedes con una forma diferente de mirar tu embarazo.
La mirada de que tu cuerpo no está roto.
La mirada de que muchas molestias tienen explicación.
La mirada de que prevenir siempre es más fácil que recuperar.
La mirada de que entender tu cuerpo ya es una forma de cuidarte.
Y sobre todo, la certeza de que no tienes por qué vivir tu embarazo resignándote al dolor o a la incomodidad.
Porque cuando entiendes lo que está pasando, aparece algo muy valioso.
La tranquilidad.
Y desde ahí, todo se vive de una forma diferente.